Lugar y castillo de Lacorzana
Lacorzana existe como población en el año 1099, y es citada en el otorgamiento de Fuero a la localidad burgalesa de Miranda. Está situada en terreno llano, a orillas del río Zadorra. Su privilegiado emplazamiento, en una encrucijada muy transitada desde finales de la Edad Media, dio como resultado la construcción de una torre defensiva, encargada también del control de pasajeros y mercancias.

EL CASTILLO
El conjunto actual consta de un torreón de origen tardomedieval, edificado en sillería, y de un palacio adosado en los lados sur y este, de idéntica técnica constructiva, fruto de la reforma llevada a cabo en la primera mitad del siglo XIX, por iniciativa de su propietario, Santiago Encío Hurtado de Mendoza. Todo el conjunto está cercado por un muro almenado de mediana altura.
Durante aquella intervención, la torre, que contaba con cinco plantas, fue rebajada en una y se remató en su parte superior con almenas, pese a que siempre estuvo cubierta con tejado a cuatro aguas.
En la actualidad, el acceso a la torre se hace a través de un arco abierto en el muro norte del palacio anejo a la torre, protegido por el ángulo que ésta forma con el palacio posterior. Este vano es un arco de medio punto ligeramente apuntado y con dovelaje de buena sillería.
La entrada original de la torre, era un arco de medio punto, que hoy se conserva aunque cegado, en el primer piso del lado oeste, que debió de contar con un patín o escalera para acceder a ella, como era habitual en estas construcciones.

OTROS DETALLES
Sobre la clave del arco de acceso al castillo puede contemplarse el escudo de los Hurtado de Mendoza de Lacorzana, con banda de gules perfilada en oro sobre campo de sinople y orlado con cadenas.
Encima del escudo se labró una imagen de la Inmaculada Concepción sobre una luna y coronada de estrellas, bajo la cual se encuentra una inscripción en caracteres góticos que dice "dominus custodiat yntroytum tuum et exituum tuum ex hoc nunc et usque in seculum".
El conjunto arquitectónico de Lacorzana incluye también la iglesia románica de San Martín y un molino del siglo XVII junto al río Zadorra. El pueblo es propiedad de la familia Saenz de Buruaga, que vivió de forma permanente en el castillo hasta mediados de la década de los 80.